viernes, 7 de agosto de 2026

Las cigüeñas de Graus: ¿hacia un final feliz?

Cesta para nidificación de cigüeñas instalada por CELLNEX en la torre de Telefónica de Graus

En los tiempos que corren, las buenas noticias sobre nuestro maltratado medio ambiente son más necesarias que nunca. No hay que caer en el pesimismo, sino tratar de buscar soluciones a los problemas que nosotros mismos creamos. Y las hay, si se persiste y se consigue dar con la sensibilidad y la profesionalidad de las personas adecuadas. Es lo que ha comenzado a suceder con la pareja de cigüeñas blancas de Graus.
Recordamos que, en junio de 2025, se retiró la antena parabólica de la torre de Telefónica, en la plaza Tournefeuille. La antena servía de soporte a un nido, al parecer sin pollos. Pero las leyes prohíben molestar a las cigüeñas, y más aún retirar sus nidos, sobre todo en época de cría. La cigüeña blanca está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Las autoridades competentes no dieron muestras de conocer la retirada de la antena ni de la existencia del nido; tampoco ofrecieron alternativas. Y eso que, hace unos años, había sido retirado otro del mismo lugar. Un nido importante, pues es uno de los situados más al norte de la provincia de Huesca y, por lo que sabemos, el único de la comarca de Ribagorza. En aquel momento, desde el Observatorio Ciudadano de la Biodiversidad de la Baja Ribagorza (OCB-BR) propusimos instalar en la torre una plataforma estable que permitiera soportar un nido en condiciones. Pero no obtuvimos respuesta.
Hacia febrero de 2026, la pareja de cigüeñas, fiel a su biología y a su territorio, comenzó el cortejo nupcial y a tratar de reconstruir el nido en la misma torre. Día tras día, macho y hembra realizaron aportes de ramas y troncos, a pesar de que carecían de una base sustentadora. Una vez más, se probaba la gran fidelidad de las cigüeñas por los lugares de cría, aunque estos no ofrezcan las mejores garantías. También, la proverbial fidelidad de las parejas, que suelen mantenerse de por vida. Pero la dificultad del emplazamiento llevó a que desistieran de su enésimo intento. Se perdió otra oportunidad de demostrar que podemos vivir en armonía con la fauna y que somos capaces de proteger nuestro patrimonio natural. Las poblaciones de cigüeñas disminuyen y precisamente una de las causas es la destrucción de sus nidos. 
No podíamos resignarnos a ver cómo, lenta y continuamente, perdemos biodiversidad. La ciudadanía tiene tanto el derecho como el deber de conservar nuestra riqueza natural. Las administraciones públicas deben velar por ello, valorando esa riqueza y cumpliendo las leyes. Es una responsabilidad compartida, pero no siempre es fácil llamar a las puertas adecuadas. Se requiere paciencia para sortear los obstáculos y los desvíos. Parecía que nadie era responsable de nada. Pero la tenacidad bien fundamentada da sus frutos. Nuestro largo camino nos llevó a CELLNEX, la empresa titular de las antenas de telefonía de la torre. Esas que nos facilitan las conexiones y nos permiten un rápido acceso a los servicios de emergencia. La respuesta obtenida superó las expectativas. Habían estudiado el problema y ofrecían una solución que ya han probado en otras ocasiones. Se trata de una cesta metálica, que permite soportar un aporte considerable de ramas. Eso garantiza que las cigüeñas puedan hacer un nido que se aguante, a la vez que evita problemas de posibles caídas. Y también permite retirar el exceso de ramas cuando el nido alcanza un volumen peligroso, sin afectarlo.
 
Finalmente, el pasado día 4 de agosto, CELLNEX ha cumplido su compromiso. En una compleja operación, han instalado la cesta prometida. Como muestra de su sensibilidad y conocimiento del tema, han colocado las ramas del último intento de nidificación, pues les consta que ello ayuda a que las cigüeñas se familiaricen con la nueva estructura. La época es muy idónea, pues aún falta para la temporada de cría. Cuando esta llegue, las cigüeñas habrán tenido tiempo suficiente para habituarse al que, esperemos, será su hogar. Ojalá así podamos gozar de su presencia y pasen a ser un emblema de la riqueza natural de nuestra villa.
Con esta actuación, se demuestra que la perseverancia bien argumentada da sus frutos cuando se une a la sensibilidad, el conocimiento y la profesionalidad. Ahora, solo queda esperar. Hay que dar tiempo y espacio a nuestra fauna, pues los necesita. La naturaleza también es perseverante.
En nombre de las cigüeñas, gracias, CELLNEX.

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